Misión


 ¿Es posible una lingüística de raíz materialista? Nos hacemos esta pregunta porque no existe una epistemología, una ciencia o metodología que sustente esa lingüística. Sin embargo, a lo largo del siglo XX se han sucedido escuelas lingüísticas que han disertado sobre ello y han hecho propuestas, aunque no han tenido continuación.

La relación entre el lenguaje, la sociedad y el pensamiento es uno de los postulados fundamentales de la lingüística materialista. La función principal del lenguaje es la comunicativa y puede caracterizarse como la capacidad para comunicar información por medio de la palabra.

Es indudable la influencia que ha ejercido en el enriquecimiento del léxico de cada lengua fenómenos como el triunfo de la Revolución cubana en el año 1959, la victoria de Allende o los populismos de izquierdas desde finales de los años 90 hasta la actualidad en América latina. También a partir del movimiento antiglobalización o el 15M español. A partir de esos momentos históricos y aparejado a las transformaciones en los órdenes político, social, cultural, económico, van surgiendo nuevas realidades y junto a ellas nuevos vocablos.

Ese extraño término llamado discurso es ambivalente, discutido, polisémico. El discurso puede ser verbal o no verbal.

Básicamente, fue Marx quien a través del concepto de Superestructura configuró, sin ambicionarlo, lo que hoy entendemos por Discurso ideológico, porque en el fondo todo discurso es generador de sentido, y todo sentido está configurado socialmente.

Tras él, la Escuela Soviética, la Escuela Francesa (Pecheux, Maingueneau...), parte de la Sociolingüística, la Lingüística Crítica y el Análisis Crítico del Discurso siguen los postulados de Karl Marx y han desarrollado con sus matices y diferencias su concepto de discurso. ¿Es este concepto el hilo conductor para construir una lingüística materialista?

Sin embargo, no se ha constituido epistemológicamente nada que sustente este hilo conductor, no existe una metodología de la lingüística materialista. En esta web intentaremos reflexionar sobre ello y aportar fuentes para asentar la primera teoría plena sobre una lingüística de influencia u origen marxista. El primero que lo intentó fue el ruso Voloshinov, pero no tuvo continuación inmediata. Hoy día, su máximo seguidor sería Norman Fairclough.

¿Las aportaciones de los italianos Rossi-Landi y Ponzio, de la Lingüística crítica y del español Miguel Siguán permitirían establecer una epistemología, con su fundamentación, metodología y proyección concretas, para instaurar una lingüística de matriz marxista-materialista? En todo caso, faltaría aún una teoría válida del sujeto, según Rubén Moralejo Silva.